Por supuesto, Lola sale todos los días a la calle. Pero de vez en cuando, salimos a dar paseos extra largos, en los que ella decide a dónde ir y cuánto tiempo quedarnos en cada sitio. Me encanta ver el mundo a través de sus ojos, porque todo parece mucho más sencillo y maravilloso, y me ayuda a darme cuenta de que las mejores cosas de la vida son gratis, como ya dije en mi entrada de ayer.
Estas fotos pertenecen a uno de nuestros últimos paseos de observación canina. Como se puede apreciar en las fotos, hay un montón de cosas interesantes a nuestro alrededor, como por ejemplo un improvisado árbol de Navidad adornado con basura.

O estas bolas que caen de los árboles y que no tengo ni idea de lo que son, pero me parecen maravillas de la naturaleza.

Y no se puede desperdiciar una buena oportunidad para revolcarse en la hierba e impregnarse de olores. ¿Existe algo más relajante?




O jugar con las piñas caídas de los árboles. Es súper divertido, deberíais probarlo alguna vez.

Y por supuesto, mojarse los pies, bañarse en el mar, haga el frío que haga, es uno de los mayores placeres de la vida.



Y si sacas unas fotos a contraluz, parece que en vez de ser pronto por la mañana, está anocheciendo, y el cielo se confunde con el mar.



Y la triste hora de volver a casa, porque todo lo bueno llega a su fin, pero no hay nada como disfrutar del momento, vivir como si no hubiera un mañana.




Volveremos con más paseos y más aventuras…